EL
JUEGO COMO ESTRATEGIA PARA EL APRENDIZAJE DE LA FORMACIÓN CÍVICA Y ÉTICA EN LA
ESCUELA PRIMARIA
“Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará
de él”
Proverbios 22:6
RESUMEN
El
juego como estrategia para el aprendizaje resulta ser un procedimiento eficaz para
llevar al niño a la movilización de saberes y a la adquisición de
conocimientos, habilidades, valores y actitudes. El juego dependerá mucho de
los objetivos que se quieran alcanzar, en este sentido en la clase de Formación
Ética y Cívica nosotros buscamos la promoción y el fomento de principios éticos
a través de una “Feria de valores”, en la cual se llevaron a cabo una serie de
actividades y juegos que fueran de interés para los niños de la escuela
primaria. En el presente trabajo intento establecer la importancia que pueden
tener las actividades lúdicas en la formación de valores pues al llevar a cabo
el juego “Twister de valores” (nombre que recibe nuestro proyecto) los niños
pudieron desarrollar y poner en práctica valores y actitudes como el respeto,
la justicia, la honestidad y el trabajo en equipo.
ABSTRACT
The game as a learning strategy
proves to be an effective method to take the child to the mobilization of
knowledge and the acquisition of knowledge, skills, values and attitudes. The
game will depend largely on the objectives to be achieved in this respect in
class Ethics and Civic we seek the promotion and encouragement of ethical
principles through a "fair value", which took place a series of
activities and games that were of interest to primary school children. In this
paper we attempt to establish the potential importance of recreational
activities in the formation of values as to carry out the game "Twister
of values" (name given to our project) children were able to develop and
implement values and attitudes as respect, fairness, honesty and teamwork.
La
asignatura de Formación Cívica y Ética, en el marco de la RIEB (2011), se concibe
como un conjunto de experiencias organizadas y sistemáticas que contribuyen a
formar criterios, y a asumir posturas y compromisos relacionados con el
desarrollo personal y social de los alumnos, teniendo como base los derechos
humanos y los principios democráticos, lo cual demanda del profesor una
formación continua y una actitud crítica y reflexiva sobre su actuar docente.
En
este sentido corresponde al maestro promover aprendizajes, diseñar estrategias
y proponer situaciones didácticas para que los alumnos analicen, reflexionen y
tomen decisiones en su vida cotidiana, todo ello debe estar en función de los
principios éticos que sean fortalecidos en la escuela primaria.
Es
por ello que en la Escuela Normal de Zumpango por medio de la asignatura Formación Ética y Cívica, hemos diseñado y
puesto en práctica proyectos enfocados en la formación de valores, utilizando
como estrategia el juego. El juego, dependiendo de la forma en que plantee,
puede ser un elemento primordial para facilitar el aprendizaje pues se
considera como un conjunto de actividades agradables, cortas, divertidas, con
reglas que permiten el fortalecimiento de los valores y actitudes positivas
tales como: el respeto, tolerancia, responsabilidad, solidaridad, confianza en
sí mismo, compañerismo, entre otros. Según Ballesteros y Usano (1964), la
escuela debe crear una atmósfera social que estimule el desarrollo natural de
los sentimientos y del carácter del niño, haciendo nacer en él el concepto propio de sus deberes y de sus
derechos dentro de la comunidad escolar por lo tanto la mejor forma de hacerlo
fue a través del diseño de proyectos creativos.
“Feria
de valores” es el título que definió al conjunto de actividades propuestas por
cada uno de los equipos de trabajo, ésta tenía la intención de promover valores
y principios éticos en los alumnos de la escuela primaria “Tierra y Libertad”.
Cada equipo eligió el grado y el tipo de juego con el que se trabajaría. Nuestra
propuesta tenía por nombre “Twister de valores” destinado a los alumnos de segundo grado y nuestro
objetivo era desarrollar la
cooperación y las relaciones interpersonales en los alumnos a partir de la promoción
de valores y puesta en práctica de habilidades para el diálogo en contextos de
juego.
El
proyecto se llevó a cabo el día 19 de junio del presente año, el “Twister de valores” consistía en lanzar
una pregunta a los niños donde se planteaban situaciones en las que se ponían
en juego diversos valores. El tablero original del Twister es una
sábana de plástico que se extiende en el suelo, y que consta de cuatro líneas de grandes círculos. Cada línea es de un color diferente:
rojo, amarillo, azul y verde, aquí hicimos una modificación, cada color
significaba un valor, es entonces que para responder a la pregunta los niños
ponían una mano o un pie según el valor del que se tratara. Ninguno de los jugadores podía tener las manos o los pies en el
mismo círculo que otro y debían mantenerse en pie; si una persona se caía, o si
su codo o rodilla tocaba el tablero del
juego, quedaba eliminada. Lo interesante es que este nuevo conocimiento que
realiza a partir de aspectos visibles (tablero) permite reorganizar las reglas
que ya existían anteriormente dándoles un nuevo sentido.
Ahora bien ¿Qué actitudes y valores
desarrollamos en los niños con este tipo de juegos? ¿Cuál fue nuestra actitud
frente al trabajo realizado? Al llevar a cabo el juego “Twister de valores” los
niños pudieron desarrollar y poner en práctica valores y actitudes como el
respeto, la justicia, la honestidad y el trabajo en equipo. Durante el juego
los niños mostraron interés, algunos estaban ansiosos otros simplemente
esperaban las instrucciones para jugar, debo aceptar que al igual que los niños
también sentía un poco de emoción porque no sabía que reacción tendrían. Desde
el inicio del juego hubo participación por parte de los niños, respetaron las
reglas, siguieron instrucciones con fin de jugar. Kohlberg (1976) menciona que
los niños de siete años se encuentran en una etapa de individualismo según su
desarrollo de juicio moral, en esta etapa siguen reglas cuando es por el propio
interés inmediato, en el juego su
interés era ganar y trabajar con base al interés de los estudiantes promoverá
la movilización de saberes.
Con
el “Twister de valores” logramos que los niños establecieran el significado de los valores que deben
estar presentes en el trabajo escolar y dejamos en claro de qué trataban los
valores manejados pues había niños que aún no tenían claro el concepto. Lo
interesante es que este nuevo conocimiento que realiza a partir de aspectos
visibles permite reorganizar las reglas que ya existían anteriormente dándoles
un nuevo sentido. Por mi parte mantuve una actitud de alegría y entusiasmo y
muchas veces traté de alentar a los niños para que se sintieran motivados pues
el motor necesario y natural de la relación entre el maestro y alumno es la
simpatía, el amor (Ballesteros, 1964).
Pienso que fue una experiencia significativa para ellos porque los
valores que tal vez ya conocían los pusieron en práctica al momento de
plantearles situaciones que ellos viven en la escuela y en las que están
presentes valores como la justicia, el respeto, la honestidad y equidad. Prueba
de ello fue cuando los niños entraron a su escuela y corrieron hacia su salón, inmediatamente
les dije que esperaran y un niño respondió –acabamos de ver los valores y
enseguida se detuvieron e incluso otro de los niños me dijo que le habían
gustado mucho los juegos y que habían estado muy divertidos. En todo momento los niños actuaron con respeto y honestidad durante el juego, sin embargo un
factor que afectó un poco nuestra organización como equipo fue la consideración
del tiempo, ya que el Twister no abarcó las dos horas establecidas para el
mismo, ante tal situación decidimos proponer a los niños otros juegos en los
que se puso en práctica el trabajo en equipo, los cuentos de valores y la
representación con mímica de algunos valores.
El desarrollar este tipo de proyectos me llevó a establecer idea de que
el juego es una buena estrategia para potenciar el aprendizaje de los alumnos y
desarrollar actitudes en torno a la formación cívica y ética pues muchas veces
en la escuela primaria se da poca importancia a la materia o resulta para los
alumnos una clase aburrida, lo cual no debe ser así, como docentes debemos
buscar estrategias que ayuden al alumno a adquirir las competencias de la
asignatura y una de ellas es el juego.
Los
juegos deben considerarse como una actividad importante en el aula de clase,
puesto que aportan una forma diferente de adquirir el aprendizaje, permiten
orientar el interés del alumno hacia las áreas que se involucren en la actividad
lúdica. Cada juego que elijamos debe estar pensado en relación con la edad del
niño, su etapa de desarrollo cognitivo y con base a sus intereses. Hay que
tener presente que aunque el niño está inmerso en el mundo social desde que
nace, su experiencia social es muy peculiar, y distinta a la de un adulto
(Delval, 1997), por lo tanto debemos mirar hacia lo que el niño necesita para
aprender y convivir en sociedad.
En
conclusión puedo decir que corresponde a los docentes promover aprendizajes,
diseñar estrategias y proponer situaciones didácticas para que los alumnos
analicen, reflexionen y contrasten puntos de vista sobre los contenidos, con el
fin de que distingan los conocimientos, creencias, valores y actitudes que se
ponen en juego. De este modo avanzarán paulatinamente en su capacidad para
realizar razonamientos y juicios éticos cada vez más complejos pues según
Kohlberg (1997), el juicio moral es un proceso cognitivo que nos permite
reflexionar sobre nuestros valores y ordenarlos en una jerarquía lógica, lo
cual me hace pensar que como parte de un proceso de pensamiento, nosotros
debemos ser sensibles y comprensivos ante el desarrollo del niño y actuar con
base a sus necesidades.
REFERENCIAS
Ballesteros
y Usano, A. (1964), Organización de la disciplina y educación moral. Organización de la escuela primara,
México, Patria.
Delval,
J. (1997), El conocimiento del mundo social. El desarrollo humano, México, Siglo XXI.
Secretaría
de Educación Pública (2011), Programas de
estudio 2011. Guía para el maestro. Educación Básica Primaria Segundo grado,
México D.F.
Hersh
R. y Remier J. (1997), Kohlberg: el
desarrollo del juicio moral. El
crecimiento moral. De Piaget a Kohlberg, Madrid, Narcea.
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